una vida entera sin saber que vives
estos días me he puesto malito de tanta pena y he tenido que tomar mucha miel y jengibre.
al sacar la cuchara llena de miel, como de costumbre, se derrama sobre la encimera y por el borde del tarro. la limpio con la lengua, sin saber que en mi saliva todavía quedaba tu presencia.
por la tarde me hice otro té, solo para darme cuenta de que sabes a miel.
tú, y también mi recuerdo de ti.
ahora tengo que aceptar que soy el zorro que busca un panal abandonado bajo un sauce, solo para lamer lo que queda.
o el escarabajo que se mete en la colmena, atraído por el olor, por el dulzor, por algo que no sabe nombrar, hasta quedarse atrapado.
voy a vivir con la miel en los labios si no estás.
no miento al decir que por tener pena en un día soleado salí al campo a buscar luz, a ver si el trigo que ahora torna amarillo podía amortiguar la condena.
el camino estaba precioso. al borde, antes del trigal, convivían mil tipos de flores: amapolas, cambroños, hinojo, cardos, violetas.
eran tan bonitas que volviste a aparecer.
tú, y mi recuerdo de ti.