frutería de semillas

la silla y el proceso creativo

...tal vez eso sea la razón por la cual mucho de lo que se produce hoy, en los diversos campos del esfuerzo creador, no encierra una idea verdadera; la forma no encarna algo real, excepto la vaga ambición de hacer algo que llamó la atención para satisfacer un anhelo innato de ser reconocido o una necesidad interna de expresar algo, un algo tan nebuloso e indefinido que el impulso no es adecuado para construir la forma.

me gusta pensar que nuestros procesos se asemejan, por ejemplo, al de las plantas. partimos de una semilla que precisa de unas circunstancias concretas para poder desplegar las raíces, como por ejemplo mantener la mente regada, siendo el agua el libre paso de las ideas. es por eso que existen los bloqueos frente a los imponentes folios en blanco, pues no dejamos pasar ideas y nuestra mente se transforma en un pantano. una vez empezamos a agarrarnos a la tierra con las raíces, a asentarnos en la idea, casi inmediatamente se alza un tallo que inocentemente comienza a darse cuenta de que es lo que necesita, que camino ha de tomar, dónde tiene que agarrarse para lograr esos objetivos vitales. aparece el viento la lluvia el frío y el calor y hay plantas que se congelan y ahogan y atosigan que no logran concluir en la flor, la parte brillante y colorida, olorosa, a la que los insectos y mamíferos acuden a su encanto y esparcen su polen hasta lugares muy lejanos, rompiendo con los cánones o la mera sensación visual de aquel lugar en el que termina. esa flor es la obra, esa flor es distinta a otra flor que habrá cerca, pero guarda una esencia parecida detrás de los tan diversos colores. de esa flor nace un fruto, que a su vez es disfrutado por ciertos públicos mas exquisitos que los polinizadores, ya no hablamos solo de la belleza estética de la flor, o la olfativa, sino que entra en juego el sabor y otro proceso involucrado con éste, la digestión y los nutrientes que nos aporta este fruto, el cual terminaremos escupiendo sus semillas (o cagándolas) para que otras plantas produzcan en este ciclo.

un día mi madre llegó con unas orquídeas a casa, estaba emocionado por olerlas, eran de plástico. no salieron de una semilla sino que ya salieron crecidas, sin la textura aterciopelada ni el perfume de un secreto antiguo atrapado en pétalos de porcelana, una fragancia etérea que danza entre lo dulce y lo salvaje.

su aroma es la memoria de la lluvia sobre la piel de la tierra, el eco de un beso que nunca se apresura, la esencia de lo efímero que se graba en la eternidad. es el resultado de la alienación de muchos ciclos a la vez, el agua, el sol, la tierra, los animales, la luna....... es un olor que nace de todo y que lo recoge sabiamente.

mi tía tenía un vivero, lo vendió y ahora vende ramos de flores, entre ellos están estos ramos que no entienden de ciclos, y que si los integran en su ser, no hacen mas que daño, pues no tienen nada de bueno más que la ilusión de ser algo real. no nacieron de un ciclo, sino de una fábrica. son una sombra de lo que alguna vez fue un aroma, un color, un cuerpo sin raíz, un algo tan nebuloso e indefinido que el impulso no es adecuado para construir la forma.